Salvador Sostres insiste en proponerse a sí mismo como caricatura: cuando arrecian las críticas a la reforma laboral porque dejan al trabador casi completamente a merced no ya de las exigencias coyunturales de la empresa, sino del capricho del empresario, él va y dice que tenemos mentalidad de funcionarios, y que las vacaciones tiene que pagárselas quien las quiera. Que ya está bien de subsidios.
Con tal de salir en la foto, la gente ya no sabe qué opinar.
Sostres no se sostriene, je jejejeje, pero me gusta cuando dice que en una revolución bien hecha ha de romperse la porcelana, porcelana, osea...jajajajaja
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