Es peligroso asomarse

martes, 8 de noviembre de 2011

El debate pendiente.

Seguí el debate, con interés, a través de internet, porque estoy fuera de España. Se pareció al que imaginaba: eso no significa que fuese un mal debate, pero sí un debate previsible. Cada cual quiso colocar delante de tanto espectador algún mensaje, y lo consiguió; pero no hubo demasiada contradicción o dialéctica en lo fundamental. 

Me llamó la atención que Rajoy volviera a insistir, con cara de jugador de póquer (más bien de mus), en que España necesita "un plan" económico, sin decir en qué consiste ese plan: es como dice que hace falta gobernar, sino decir cómo. Proponer electoralmente  "un plan", así, sin más, es como decir "votadme, porque voy a...", sin acabar la frase. Ya lo sé: estratégicamente no le hace falta nada más para ganar las elecciones holgadamente. 

Me llamó también la atención que Rubalcaba no intentase en ningún momento una cierta defensa del legado de Zapatero: no ya porque él estuviese en sus gobiernos, sino también porque ha sido el gobierno de su partido político, y francamente, habría unas cuantas cosas que reivindicar como bien hechas. Por otra parte, creo que Rubalcaba no logró asustar a nadie con los planes ocultos del PP porque por mucho énfasis que ponga, por desgracia, lo que a la gente le preocupa ahora no es lo importante, sino lo urgente: esa es la baza de Rajoy, y Rubalcaba no ha sido capaz de desmontarla. Sanidad, educación, pensiones, protección de los excluidos y fuerza colectiva de los trabajadores como contrapeso al poder de empresa  son, es verdad, nuestras señas de identidad, pero da la impresión de que su defensa radical no puede plantearse desde un lugar tan pequeñito como la Moncloa o la Carrera de San Jerónimo, sino desde Europa, porque es Europa lo que está en peligro.

Sé que es casi imposible, pero habría preferido un debate menos coyuntural, más basado en estrategias (¡diferentes, claro que sí!) a más largo plazo, mirando no a los pequeños rincones de la política madrileña/española, sino a los consensos que deben comenzar a forjarse en Europa: puede que Francia, Italia y quizás Alemania viren en estos próximos años al centro izquierda, y será entonces, en Europa, donde pueda impulsarse una política diferente, con más legitimidad popular y más autoridad frente a los poderes de hecho, que hoy no son la iglesia o el ejército, sino la plutocracia, tan absolutamente incompatible con la democracia. Ese es el debate que necesitamos.

1 comentarios:

  1. No vi el debate porque el año pasado lo vi y esperé mucho de tan bonitos argumentos y tan buenas intenciones, y fui a votar y voté. Y estoy enormemente decepcionada del resultado.
    Creo que estamos en un callejón sin salida. Sólo queda escoger la que parezca mejor opción. Echo de menos un tercero en discordia en ese debate; un partido más con posibilidad de ganar en esta guerra de dúos.
    Saludos

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