Otra vez los mercados financieros están nerviosos. Otra vez sube la fiebre y bajan las defensas. Vuelta a empezar. Ahora se trata de cuantificar cuánto pueden llegar a sufrir los portugueses sin rebelarse, para que los bancos extranjeros (por ejemplo españoles) puedan cobrar como acreedores privilegiados y seguir la rueda. Me pone de los nervios tanto nerviosismo. De universitario me alegraba cuando bajaba la bolsa, y creo que voy a volver a las andadas naïf. Lo ha dicho Moody's, el oráculo del Señor, y ya sabemos todo lo que viene: ahora el nuevo gobierno portugués debe hacer lo que quiso hacer el anterior, con la excusa de que dios lo manda. Aprobarán leyes al dictado. Funcionarios a la calle, inversiones a la basura, proyectos de país rotos, las políticas de ayuda social a la escombrera. Esto es insoportable. Si están tan nerviosos los mercados, ¿por qué no se cierran una temporada, hasta que se tranquilicen? ¿Por qué no descansan nunca, con lo saludable que es una cuarentena? Necesitamos políticos capaces de decir que ya está bien. Necesitamos políticos que no se pongan nerviosos y sepan decir alguna vez que no, auinque bajen sus bolsas. Pero me temo que seguiremos presenciado este lento desmontaje de todo lo que creímos innegociable.
Que les den un Tranquimazin y si no funciona Risperdal que es más fuerte y a dormir. Mientras que nos dejen vivir y respirar.
ResponderSuprimirBesos desde el aire