Es peligroso asomarse

jueves, 21 de julio de 2011

Camps no es capaz de pedir perdón.

¿Quién es capaz de confesarse culpable? Sólo aquél a quien han perdonado.
¿Quiién es capaz de acusar al que pide perdón? Sólo aquél que nunca ha sido perdonado.
¿Quién es capaz de pedir perdón? Sólo aquél a quien, por estar arrepentido, acepta que lo acusen
¿Quién es capaz de perdonar? Sólo aquél que alguna vez se ha sentido culpable.

El perdón es la moneda. El perdón es el cortafuegos de la culpa. Sin él la culpa se instala en todas partes, se expande, se anquilosa.
Lo que evita el cortocircuito no es el "sacrificio" del mártir, sino pedir perdón. Camps ha optado por el "sacrificio" (¡¡por España!!), y no por pedir perdón. No se entera. Es víctima de sí mismo, de su falta de humildad. Yo diría que se ha equivocado otra vez. Los aplausos y las palmadas en la espalda sólo lograrán atornillar la culpa para siempre.

1 comentarios:

  1. Me va a costar un poquito ver a Camps como a una victima, bueno, voy a mirar mejor a ver.. si, lo veo. Es victima de su cadena de errores y su caída no ha sido pequeña.

    Me encanta la imagen del perdón como cortafuegos en la devoradora llama de los remordimientos.

    Esos aplausos y esas palmadas atornillaban la estatua de un dios caído, desde un pedestal alto y estrecho.

    Un abrazo

    ResponderSuprimir

Agradezco vuestros comentarios