Es peligroso asomarse

sábado, 26 de mayo de 2012

Del Plan E (de España) al Plan B (de Bankia)

Cuesta trabajo hacerse idea de qué significan los 23.000 millones de euros que el Estado va a poner finalmente  en Bankia. No me estoy refiriendo a su conversión en pesetas, sino a su magnitud política. Baste decir que equivalen justamente a lo que costaron los dos Plan E de Zapatero (8.000 el primer año y 5.000 euros el segundo) más el importe de los dolorosísimos recortes en sanidad y educación que se tuvieron que acordar hace un mes.

Los Plan E fueron una decisión de política económica: se trataba de inyectar dinero en el sector de la obra civil, para que las pequeñas empresas de la construcción  aguantasen lo que inicialmente se esperaba que durase la crisis, adjudicándoles contratos para evitar los despidos masivos. Hoy día es un "mantra" hacer caricatura con aquella iniciativa (que se gastó el superávit en arreglar aceras, que con ese dinero y los cheques bebés habríamos tenido para todo lo que ahora nos falta, etc.), pese a que algunos sesudos economistas dijeron, entonces, que era tiempo de estímulos públicos para la actividad económica. El caso es que el Plan E fue eso: ayuda pública para un sector empresarial estratégico en crisis. 

Costó, entre los dos años,  diez mil millones menos que el Plan B (de Bankia), otra ayuda pública no para un sector, sino para una entidad estratégica en crisis.

No estoy en condiciones de decir que no deba acometerse semejante dispendio. Lo que sí digo, desde luego, es que Tony Judt tenía razón: allí donde no puede dejarse caer a una empresa por su valor estratégico, no vale la lógica del mercado, sino la de la política, y por tanto la tendencia a la privatización se apoyó sobre un dogma falso de "eficiencia". Parece que ha llegado el momento de volver a pensar en la  lógica de la nacionalización y de la planificación económica. Pero con un poquito más de democracia, para que los impuestos no se conviertan, sin más, en el mamporrero de los mercados.

Por cierto: si estoy diciendo disparates no es mi culpa: es culpa de que no me están dando una información correcta y comprensible por un ciudadano normal.

jueves, 24 de mayo de 2012

Por la misma razón

Leo en el periódico la siguiente nota informativa: "El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha pedido este lunes a los gobiernos europeos que la crisis económica no sea una excusa para reducir el gasto en defensa y ha advertido de que Europa debe "mirar al exterior" y estar preparada para intervenir en caso de nuevos conflictos".

Cabalguemos sobre esta frase, retocándola, y digamos:

"Los ciudadanos han pedido este jueves a los gobiernos europeos que la crisis económica no sea una excusa para reducir el gasto en educación, y han advertido de que Europa debe "mirar a largo plazo" y dotarse de un capital humano y científico preparado para los retos de una economía globalizada".

O también:

"Los ciudadanos han pedido este jueves a los gobiernos europeos que la crisis económica no sea una excusa para relajar los principios de igualdad de oportunidades y de solidaridad social, y han advertido de que Europa debe "mirar a largo plazo" y reforzar un capital político y moral suficiente para prevenir la emergencia de nuevos conflictos sociales generados por la pobreza".

lunes, 21 de mayo de 2012

Necesidad y virtud

Dice Rajoy que Merkel aprueba sus reformas. Yo lo veo de otra manera. Más bien lo que ocurre es que a Rajoy le parecen bien los planteamientos de Merkel: ayer dijo que el crecimiento no es otra cosa que la austeridad acompañada de reformas estructurales. Es decir, sin políticas de inversión y empleo desde el Estado o desde la Unión Europea: sólo reducir el gasto y abrir territorio para la libertad de empresa desprendida de rémoras sociales y laborales. Eso es exactamente lo que Merkel propone para los países de la zona euro. ¿Cómo no va a aprobar Merkel la política de quien está de acuerdo con ella? Más que un aval, parece un dictado.

Cosa distinta es que, de momento, Rajoy no tenga más opciones, y que por tanto esté queriendo hacer de la necesidad virtud. Pero ya sabemos que si la virtud no añade nada a la necesidad, queda muy degradada. Mejor sería decir que de momento no podemos, o no sabemos ser virtuosos...

... Aunque, ¿y si fuera al revés? ¿Y si estuvieran haciendo de una virtud (ideológica) necesidad? ¿Y si estuviérmos presenciando ante nuestras narices un enorme fraude diseñado para no poder discutir lo discutible?

viernes, 18 de mayo de 2012

Las consecuencias




Vivimos casi todos en el reino de las consecuencias. ¿Quiénes acceden al santuario de las causas? Hablamos, discutimos, querríamos saber que criterio defender, pero apenas vemos más que las sombras. La caverna donde se mueve la realidad está siempre en otro lugar. Así es imposible la democracia. La lluvia y el calor caen sobre nosotros, y nosotros apenas podemos hacer algo más que correr toldos y abrir paraguas. 

No me siento bien informado. Sólo veo las consecuencias. No me siento ciudadano, sino víctima.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Conjurados contra la tragedia

Mientras el Gobierno echa la culpa a la herencia socialista, la Junta de Andalucía explica sus recortes como imposición del Gobierno, y los ciudadanos protestamos vagamente contra la herencia, el Gobierno y la Junta, la tragedia española avanza como las tragedias griegas. Pero todavía no adivinamos el final. Esperamos buenas noticias de Hollande, clamamos por un golpe de autoridad política en Europa, añoramos un pacto de Estado en el que todas las instituciones y los partidos partan de un diagnóstico parecido y realista y se propongan áreas comunes de responsabilidad bien delimitadas de las lógicas áreas de la discrepancia. Pero la prima (o la suegra) de riesgo sigue apretando, y asoma la peor de las sensaciones: que unos se van a salvar del todo, y otros se van a quedar fuera del todo.

Estamos dispuestos a vivir con menos dinero, a consumir menos cosas innecesarias,  incluso a trabajar (quienes tenemos la suerte de poder hacerlo) más responsablemente, pero queremos sentirnos acompañados de la convicción de que el guión no está escrito, y que el drama tiene enormes componentes de virtud, suficientes para impedir el final trágico.

lunes, 14 de mayo de 2012

Mi hijo es un crack

Mi hijo es un crack. Tiene doce años y en la última entrada me ha dejado un mensaje, reprochándome que hable tanto de política y tan poco del Deportivo de la Coruña. No sé cómo se ha enterado de que yo había abierto un blog, porque mi sección del ordenador está protegida con una clave. Pero lo más sorprendente es que, pinchando en su nombre, he llegado a un blog que él mismo ha abierto sin encomendarse ni a dios ni al diablo. Con fotos y encuadres que yo no soy capaz de conseguir aquí. Seguro que lo hizo en un rato del día 24 de febrero, sin darle más importancia (de hecho no hay más posts desde ese día, y es posible que nunca más haya vuelto a revisarlo), cuando a mí me pareció una proeza encontrar la manera de construir este blog.

Su blog trata sobre una de sus pasiones, el Deportivo de la Coruña. Tiene la desgracia de haber heredado la extraña afición de su padre por un equipo de una ciudad muy alejada de donde vivimos, por lo que sólo podemos verlo en la televisión o cuando viene a jugar a Málaga o a Almería.

La naturalidad de los chicos con estos medios es llamativa. No han podido heredarla, todavía no está adherido a los genes, porque mi generación tuvo que aprender sudorosamente a sacar alguna utilidad a estas máquinas inverosímiles, una vez que ya creíamos "haber cumplido" al haber aprendido mecanografía y al sacarnos el carnet de conducir. Recuerdo su primera y espontánea consulta en Google. Yo les estaba explicando a mis hijos, hace pocos años, cómo eran los volcanes, les pregunté si querían ver uno y entré en Google, escribí "volcanes" y aparecieron unos cuantos que le maravillaron. Cuando ya terminó la "sesión" (él se había quedado en el medio, más que en el contenido), dijo: "déjame un momento, papá". Y veo que, mirando letra a letra en el teclado (apenas hacía un año o dos que había aprendido a escribir a lápiz) escribió en la casilla de búsqueda: "¿cómo es la cara verdadera de Jesús?" Acababa de terminar la Semana Santa, y estaba desconcertadillo, porque los Cristos tenían caras demasiado diferentes.

Google contestó con una fotografía de la Sábana Santa, y él se quedó mirándola un rato, con la convicción de que esa era la verdadera. Lo más natural del mundo es que si el ordenador nos contesta al preguntarle por volcanes, también nos diga quién fue Jesús.

Aunque lo tiene prohibido, estoy seguro de que mi hijo ya se ha abierto (por probarse...) una cuenta en twenti, o en facebook. Se habrá bajado juegos y canciones en su iPod, pese la prohibición tajante y la limitación horaria de conexión en casa. Afortunadamente le gusta más el balón real que el virtual, pero vive, seguro, con mucha más naturalidad que yo, en las nubes de internet.

El día que tocaba aprenderse los países de Europa y los ríos de España, cuando su vista tropezaba con el libro y los mapas del colegio, él me pidió que pusiéramos en Google la expresión "mapas interactivos". Lo aprendió todo en un plis-plas: a la segunda, tuvo uno o dos errores de entre treinta preguntas.

Yo seguiré vigilante para que el Monstruo no se los coma, pero ya sé, y no me importa demasiado, que lo que no se deja pasar por la puerta entrará por la ventana.

Por cierto, el blog de mi hijo es www.deporcoruablogspot.com

viernes, 11 de mayo de 2012

Carlos Dívar en su laberinto

Con toda probabilidad Carlos Dívar, el presidente del Tribunal Supremo, no se ha reconocido en la denuncia que se ha presentado contra él. Él habrá sido el primer sorprendido. Hasta antes de ayer estaba seguro de que quien descansaba en Puerto Banús no era él, sino el presidente del Tribunal Supremo, y pensaría que tan supremo presidente tiene derecho a moverse, a dormir en hoteles, en mantener conversaciones interesantes mientras cena en un restaurante de cinco tenedores y sus escoltas esperan en la puerta a que acaben los postres. Él no se lo reprocharía al presidente del TS, pero la sorpresa es que se lo están reprochando a él. 

Su primera reacción será defenderse: los viajes tenían algún contenido institucional, estamos hablando de dietas modestas, la vida privada y la vida pública de una autoridad no pueden gestionarse con tarjetas de crédito ni móviles con dígitos diferentes, etc. La segunda reacción va a ser darse cuenta de que nunca podrá seguir predicando comportamientos ejemplares, ni dirigiendo Salas de audiencia en las que se juzguen delitos de malversación. La tercera reacción será dimitir. Carlos Dívar no será condenado como malversador, pero tiene los días contados como presidente del Tribunal Supremo.

La crisis y la ideología de la austeridad van a traer a esta cultura hispana algo que dábamos casi por perdido: una tolerancia cero hacia la tarjeta oro y el "tranquilo, no pasa nada, todos lo hacen".